Síndrome de Hutchinson-Gilford o progeria

La enfermedad se conoce popularmente como progeria (palabra formada a partir de pro– hacia a; y geron– viejo) o como síndrome del envejecimiento prematuro. 

En 1886, el Dr. Jonathan Hutchinson es el primer investigador que describe la enfermedad y dieciocho años más tarde, en 1904, el 

Dr. Hastings Gilford hace lo mismo que su colega.

Ambos describieron el envejecimiento prematuro en los niños basándose en una serie de rasgos morfológicos y fisiológicos característicos. 

No fue hasta el 2003, cuando los laboratorios del Dr. Francis Collins del National Institute of Health (NIH, Estados Unidos) y del 

Dr. Nicolas Lévy en la Marseille Université (Francia) descubrieron que la progeria estaba causada por una mutación en el gen de la lamina A (LMNA). 

Este gen codifica para una proteína clave para el mantenimiento de la estructura y función del núcleo de las células (donde tenemos almacenada toda nuestra información genética). 

La mutación provoca una forma aberrante y tóxica que se llama progerina, la expresión de la cual provoca la inestabilidad de las células y el envejecimiento prematuro. 

Este descubrimiento fue clave y relevante, ya que permitió el diseño de un test genético basándose en la presencia o ausencia de la progerina. 

Cabe señalar en este punto que la mutación no se transmite de padres a hijos, sino que se produce de forma inesperada, de novo. 

La progeria es una enfermedad que se desarrolla en los primeros años de vida y se manifiesta inicialmente con un crecimiento más lento del bebé, aunque el desarrollo intelectual no se ve afectado. 

Las neuronas, es decir, las células de nuestro sistema nervioso, no expresan la progerina. Esto hace que las neuronas estén prevenidas de los efectos tóxicos de esta forma aberrante y que los niños no presenten ninguna discapacidad intelectual. 

Lo que sí se producen son muchos efectos nocivos en otras partes del cuerpo:

Efectos nocivos de la progerina 

  • Altura y peso por debajo de la media 
  • Cabeza grande, labios finos, nariz puntiaguda, ojos hundidos y la mandíbula más pequeña de lo normal 
  • Caída del cabello 
  • Ausencia de cejas y pestañas 
  • Voz aguda
  •  Problemas en los dientes 
  • Problemas cardiovasculares y Aterosclerosis 
  • Piel fina, sin grasa subcutánea, que hace que los vasos sanguíneos queden muy marcados 
  • Fragilidad ósea
  • Articulaciones rígidas y engrosadas 
Ilustración efectos nocivos progeria
Ilustración de Robert García Barragán
Ilustrador

El desarrollo de la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte. 

Actualmente, es una enfermedad que no tiene cura y la esperanza de vida se sitúa en torno a los catorce años. 

Según datos de la Progeria Research Foundation, a 31 de diciembre de 2020, el número de casos diagnosticados con progeria son 131 niños en todo el mundo. 

La investigación, una herramienta imprescindible 

En 1999, la Dra. Leslie Gordon y su marido, el Dr. Scott Berns, pusieron en marcha la Progeria Research Foundation (PRF). 

El matrimonio —que tuvo un hijo (Sam) con progeria— decidió crear esta fundación para impulsar la investigación, el diagnóstico y la difusión de la enfermedad en todo el mundo, teniendo en cuenta el desconocimiento de esta enfermedad minoritaria. 

La PRF, con sede en Boston (Massachusetts, Estados Unidos), juega un papel relevante en el proceso de búsqueda y de divulgación para seguir mejorando la vida de los niños que sufren esta enfermedad. 

Gracias a su iniciativa para recoger fondos de cara al impulso de la investigación, uno de los primeros éxitos ha sido el desarrollo del ensayo clínico del lonafarnib, el primer fármaco validado y autorizado que mejora la vida de estos niños. 

Uno de los centros de ámbito mundial que investiga la progeria es Saint Louis University, en el laboratorio encabezado por la Dra. Susana Gonzalo del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina, liderado por el Dr. Enrico Di Cera. Ambos han participado en el proyecto de cuento  “Una niña entre 20 millones”.

FUENTE

Núria Coll-Bonfill

BIBLIOGRAFÍA 

National Human Genome Research Insititute Progeria Research Foundation 

Metabolic Dysfunction in Hutchinson-Gilford Progeria Syndrome. Ray Kreienkamp and Susana Gonzalo. Cells. 2020 Feb 8;9(2):395